Conocer e identificar el patrimonio cultural construido de una ciudad, de un estado o un país, es una asignación imprescindible para su continuidad que coadyuva a enriquecer la identidad de una región y de su población.
Destacando entre los patrimonios edificados, es el que permanece en los panteones municipales históricos fundados a partir de las Leyes de Reforma de 1859. Las tumbas y monumentos funerarios más antiguos que allí han perdurado, han sufrido largos periodos de abandono y destrucción.
Esta idea comienza en el año 2009 cuando fue la primera ocasión que visité un panteón municipal decimonónico. En aquel momento me percaté que no simplemente era un lugar para sepultar restos humanos, sino que además, albergaba todo un acervo escultórico y de arte funerario de distintas épocas. Y que con el transcurrir del tiempo las generaciones presentes hemos heredado gracias a las convicciones de sociedad antecesora. Tal acervo podemos catalogarlos como documentos visuales con una heterogeneidad de elementos iconográficos, y al mismo tiempo, la evidencia del deterioro constante en su materialidad.
Tales circunstancias me enfocaron a elaborar mi primera investigación de tesis de
licenciatura respecto al patrimonio funerario titulada Acercamiento al espacio funerario: el Panteón de San Nicolás y
el Cementerio San Sebastián patrimonio cultural de León, Guanajuato, en el 2020.
Sin embargo, posteriormente, me di cuenta de que no basta con señalar que esos inmuebles fúnebres forman parte del patrimonio cultural de una ciudad, sino que además era indispensable sustentarlo desde un marco jurídico, desde su legislación. Por este motivo, decidí continuar en la línea de estudio del patrimonio funerario, pero ahora con la tesis de maestría que lleva por título Los panteones municipales centenarios de Santa Paula en Guanajuato, Municipal de Irapuato y el San Nicolás de León: catalogación y protección jurídica del patrimonio funerario material, en el 2024.
Sitios:
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Por consiguiente, entender al panteón municipal centenario como un lugar patrimonial y de valor cultural aún se encuentra en pañales en la mayoría de los municipios guanajuatenses. La ínfima difusión del patrimonio funerario material en el estado de Guanajuato es sinónimo de desconocimiento por parte de la población el valor material que representan dentro de la comunidad. Es común en nuestra sociedad, la gente que suele menospreciar un inmueble de valor patrimonial por el hecho de la función natural que lo legitima, en este caso, un panteón municipal.
Otro factor negativo que se deriva de este panorama es la gran acumulación de sepulcros olvidados por las familias titulares de las perpetuidades y donde se encuentran las tumbas y monumentos de valor patrimonial excepcional. Esto se ve reflejado en estructuras degradadas y el desprendimiento de sus piezas.
Desde nuestro trabajo de investigación evidenciamos el elemento constitutivo de los panteones y es el deterioro y perdida de las tumbas y monumentos con valor patrimonial.
Asimismo, tratamos de fomentar el interés del público para que conozcan una alternativa nueva como es el
patrimonio funerario, dimensionar los panteones municipales centenarios
como una fuente de información histórica, como un espacio de relevancia
turístico cultural, y no como un atractivo de lo turbio y del morbo propias de
las practicas que se fomentan el los festivales de la muerte.